lunes, 28 de diciembre de 2015

EL HASTÍO DE LA INFIDELIDAD
Hoy voy a abordar qué es y por qué se produce infidelidad en la pareja, pero viendo las consecuencias que tiene en la persona a la que han sido infieles. De algo que podría ser un acto natural se pasa a situaciones de angustia y sometimiento que rayan la violencia psicológica de la pareja y que produce situaciones de angustia e indefensión a la persona engañada.

El amor nos atonta, formalizamos contratos verbales de por vida que nada tienen que ver con la realidad; y que una vez pasado el chute de la dopamina vemos como la relación de pareja se va deteriorando sin poder hacer nada por evitarlo. El miedo a perder al ser amado y la falta de comunicación son los responsables de la pérdida de calidad de vida de la persona, en este caso de la afectivamente dependiente.
Lo cierto es que el compromiso eterno de amor y dedicación exclusiva a una sola persona va contra natura. La monogamia es un invento de las sociedades patriarcales que además en el caso de la cultura occidental sirvió para crear la infidelidad. Muy útil para los hombres que sometían a sus mujeres en matrimonios enclaustrados de por vida mientras que ellos se permitían escapaditas sexuales furtivas, que socialmente eran aceptables en un absoluto mundo machista.
Pero la infidelidad afecta a todo tipo de parejas, sin importar condición sexual o edad, estatus social o económico, lo cierto es que de alguna manera a todos nos han sido infiel o lo hemos sido en alguna ocasión.
La primera vez que te enteras te quedas atónito, no puedes creerlo, es como si el mundo se volviese de revés, como si de repente el pilar que sostiene gran parte de tu vida se partiese en dos. Al principio la reacción es de enfado y de repulsa, pero luego comienza lo peor, la inseguridad. Aunque se trate de personas reflexivas que puedan llegar a comprender la situación y debatir un por qué ha sucedido esto, se ha sembrado la semilla de la desconfianza y después vendrá la inseguridad, y esta, no será hacia la persona que te ha engañado, será hacia ti mim@, donde comenzaras a justificar lo ocurrido llegando a culparse a uno mismo de la situación.
La realidad es bien distinta, la culpa no ha de tenerla nunca la persona que ha sido engañada de ninguna de las maneras, y no se ha de caer en ese bucle de sentimientos en los que con tal de seguir con tu pareja asumas cualquier tipo de situación. De ahí se pasaran a otros tipos de microabusos sutiles e imperceptibles.  De aquí nace la angustia del día a día en la que es mejor no preguntar dónde has estado, que has hecho hoy, por qué has tardado tanto en llegar.. etc. Todo esto unido a los anteriormente citados microabusos; como cargarte con las tareas del hogar, justificar la desgana de tu pareja de socializar contigo y un largo etcétera que llevará a tu vida a una vida que nadie se merece.
Cuando la infidelidad es recurrente hay que hacérselo mirar; el/la infiel posiblemente focalice sus inseguridades en una hipersexualidad que nunca va a parar y que generalmente no le produce satisfacción, pero que a la persona engañada lo que sí que va a generarle es “asco”. Es muy desagradable compartir la cama con alguien que no sabes de donde viene y con quien ha estado, besar a alguien cuando piensas que es lo que se habrá metido en la boca es lo más desagradable que puedes soportar. Además cuidado con que te peguen algo, no es necesario mantener relaciones con tu pareja para que te regale unas bonitas ladillas por navidad.
En mi opinión la infidelidad no es tan importante si se pacta y se habla antes de formar el contrato verbal de amor eterno. Tener una cana al aire es humano, pero hay que ser muy adulto para afrontar la naturaleza de las relaciones de pareja de la manera adecuada, hay que tener desde el principio COMUNICACIÓN, y esta ha de renovarse continuamente para generar un estado de igualdad emocional en la pareja. ¿Qué importa un rato de sexo furtivo si realmente sabes que a quien quieren es a ti?. Obviamente ha de ser equilibrado, y poder regalarse esos momentos por igual en ambos lados de la pareja.
Lo cierto es que solo tenemos una vida y ¿merece vivirla en un estado de angustia, indefensión, inseguridad, sólo porque nos empeñamos en que nuestra pareja ha de ser nuestro compañer@ de por vida? Francamente creo que no; la vida es muy corta y hay que aprovecharla al máximo, no pierdas un minuto más y atrévete a dar el paso.
Una vez que te decidas voy a darte unos consejos que seguramente te ayudarán.
1-      Busca ayuda de un profesional, los terapeutas de pareja y sexólogos estamos formados para ayudarte en el proceso desde un punto de vista objetivo. Hacerlo con amigos está muy bien, pero su función es otra, la de apoyarte y hacer que no te sientas sol@ en el proceso, y sobre todo quererte.
2-      Socialízate. No se trata de que te vuelvas loco o loca en tu nuevo estado de soltería y te sumerjas en un mundo de desenfreno sexual, pero recuerda que sigues en el mundo y que gustas a mucha gente.
3-      Que no te abrume la situación económica y no pongas la excusa de los niños. La economía va y viene, o ¿acaso tienes la edad que tienes gracias al tiempo que has estado con tu pareja?. De todo se sale y de esto también. De los niños, pues más comunicación, no te aferres a ellos que tarde o temprano harán su vida.
4-      Mírate al espejo y mira lo positivo, tienes  XX años y estás como un tren, créetelo porque con toda seguridad es verdad.
No esperes un minuto más y recupera tu vida, y ya lo he hecho y cada vez me siento más feliz.
  Carlos Horrillo
             Terapeuta sexólogo y antropólogo social en Alicante
sexologoalicante.blogspot.com
Tlno 659000384

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