EL HASTÍO DE LA INFIDELIDAD
Hoy voy a
abordar qué es y por qué se produce infidelidad en la pareja, pero viendo las
consecuencias que tiene en la persona a la que han sido infieles. De algo que
podría ser un acto natural se pasa a situaciones de angustia y sometimiento que
rayan la violencia psicológica de la pareja y que produce situaciones de
angustia e indefensión a la persona engañada.
El amor nos
atonta, formalizamos contratos verbales de por vida que nada tienen que ver con
la realidad; y que una vez pasado el chute de la dopamina vemos como la
relación de pareja se va deteriorando sin poder hacer nada por evitarlo. El
miedo a perder al ser amado y la falta de comunicación son los responsables de
la pérdida de calidad de vida de la persona, en este caso de la afectivamente
dependiente.
Lo cierto es
que el compromiso eterno de amor y dedicación exclusiva a una sola persona va
contra natura. La monogamia es un invento de las sociedades patriarcales que
además en el caso de la cultura occidental sirvió para crear la infidelidad.
Muy útil para los hombres que sometían a sus mujeres en matrimonios
enclaustrados de por vida mientras que ellos se permitían escapaditas sexuales
furtivas, que socialmente eran aceptables en un absoluto mundo machista.
Pero la infidelidad
afecta a todo tipo de parejas, sin importar condición sexual o edad, estatus
social o económico, lo cierto es que de alguna manera a todos nos han sido
infiel o lo hemos sido en alguna ocasión.
La primera
vez que te enteras te quedas atónito, no puedes creerlo, es como si el mundo se
volviese de revés, como si de repente el pilar que sostiene gran parte de tu
vida se partiese en dos. Al principio la reacción es de enfado y de repulsa,
pero luego comienza lo peor, la inseguridad. Aunque se trate de personas
reflexivas que puedan llegar a comprender la situación y debatir un por qué ha
sucedido esto, se ha sembrado la semilla de la desconfianza y después vendrá la
inseguridad, y esta, no será hacia la persona que te ha engañado, será hacia ti
mim@, donde comenzaras a justificar lo ocurrido llegando a culparse a uno mismo
de la situación.
La realidad
es bien distinta, la culpa no ha de tenerla nunca la persona que ha sido
engañada de ninguna de las maneras, y no se ha de caer en ese bucle de
sentimientos en los que con tal de seguir con tu pareja asumas cualquier tipo
de situación. De ahí se pasaran a otros tipos de microabusos sutiles e
imperceptibles. De aquí nace la angustia
del día a día en la que es mejor no preguntar dónde has estado, que has hecho
hoy, por qué has tardado tanto en llegar.. etc. Todo esto unido a los
anteriormente citados microabusos; como cargarte con las tareas del hogar,
justificar la desgana de tu pareja de socializar contigo y un largo etcétera
que llevará a tu vida a una vida que nadie se merece.
Cuando la
infidelidad es recurrente hay que hacérselo mirar; el/la infiel posiblemente
focalice sus inseguridades en una hipersexualidad que nunca va a parar y que
generalmente no le produce satisfacción, pero que a la persona engañada lo que
sí que va a generarle es “asco”. Es muy desagradable compartir la cama con
alguien que no sabes de donde viene y con quien ha estado, besar a alguien
cuando piensas que es lo que se habrá metido en la boca es lo más desagradable
que puedes soportar. Además cuidado con que te peguen algo, no es necesario
mantener relaciones con tu pareja para que te regale unas bonitas ladillas por
navidad.
En mi
opinión la infidelidad no es tan importante si se pacta y se habla antes de
formar el contrato verbal de amor eterno. Tener una cana al aire es humano,
pero hay que ser muy adulto para afrontar la naturaleza de las relaciones de
pareja de la manera adecuada, hay que tener desde el principio COMUNICACIÓN, y esta ha de renovarse
continuamente para generar un estado de igualdad emocional en la pareja. ¿Qué
importa un rato de sexo furtivo si realmente sabes que a quien quieren es a ti?.
Obviamente ha de ser equilibrado, y poder regalarse esos momentos por igual en
ambos lados de la pareja.
Lo cierto es
que solo tenemos una vida y ¿merece vivirla en un estado de angustia,
indefensión, inseguridad, sólo porque nos empeñamos en que nuestra pareja ha de
ser nuestro compañer@ de por vida? Francamente creo que no; la vida es muy
corta y hay que aprovecharla al máximo, no pierdas un minuto más y atrévete a
dar el paso.
Una vez que
te decidas voy a darte unos consejos que seguramente te ayudarán.
1- Busca ayuda de un profesional, los
terapeutas de pareja y sexólogos estamos formados para ayudarte en el proceso
desde un punto de vista objetivo. Hacerlo con amigos está muy bien, pero su
función es otra, la de apoyarte y hacer que no te sientas sol@ en el proceso, y
sobre todo quererte.
2- Socialízate. No se trata de que te
vuelvas loco o loca en tu nuevo estado de soltería y te sumerjas en un mundo de
desenfreno sexual, pero recuerda que sigues en el mundo y que gustas a mucha
gente.
3- Que no te abrume la situación
económica y no pongas la excusa de los niños. La economía va y viene, o ¿acaso
tienes la edad que tienes gracias al tiempo que has estado con tu pareja?. De
todo se sale y de esto también. De los niños, pues más comunicación, no te
aferres a ellos que tarde o temprano harán su vida.
4- Mírate al espejo y mira lo positivo,
tienes XX años y estás como un tren,
créetelo porque con toda seguridad es verdad.
No esperes
un minuto más y recupera tu vida, y ya lo he hecho y cada vez me siento más
feliz.
Terapeuta sexólogo y antropólogo
social en Alicante
sexologoalicante.blogspot.com
Tlno
659000384

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